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15.10.08

Escalera

Hace no mucho tiempo atrás, una mujer decidió subir una escalera; y para hacerlo, ésta le exigía hacer distintos negocios y esfuerzos. Una vez realizados y bien concretados, podría avanzar al siguiente escalón. Ella avanzó uno tras otro sin mucha dificultad, cumpliendo las normas que ésta le exigía. Vendió, habló y transó con quien debía hacerlo, año a año daba un paso más arriba. Tuvo las cosas que se propuso. Además, siempre supo con quien rodearse para cumplir dichas normas.

Un buen día, aquella mujer se encontró con una excelente oportunidad. Ya no subiría un escalón a la vez, si no que ahora podría subir de a dos o tres, o incluso cuatro escalones a la vez. Las reglas de la escalera habían cambiado, la mujer tendría acceso a esta oportunidad sólo si es que duplicaba o triplicaba, o incluso cuadriplicaba el esfuerzo realizado para hacer estos negocios. Sin titubear aceptó, pues ella se sentía llena de fe y pasión para lograrlo. Siguió y siguió, cada vez quería lograr más cosas y saltarse más escalones, lo hizo y pudo hacer cuanto se propuso.

Pasaron años, y la escalera la sorprende, no le había mostrado nunca el cansancio. Y éste la obligó a parar el asenso y tomar asiento, descansar un poco de tanto ajetreo. Así por primera vez, la mujer miró hacia atrás, logrando ver cuántos escalones había avanzado y notó que habían pasado cuarenta años. Se sorprendió de su capacidad. Dio un suspiro, se paró y miro hacia abajo, logró notar también las cosas que había dejado atrás. Entre esas estaba algo que brillaba muy fuerte, pero estaba muy lejos, parecía encontrarse en el primer escalón.

La mujer volvió a sentarse muy intrigada por lo que había visto, sobretodo por aquello que brillaba en el principio. Sabía que le pertenecía y que al empezar el asenso era muy importante, pero no tenía claro que podía ser. Entonces, de su bolsillo sacó un viejo papel que decía fe, pasión y mi sueño. En ese momento todas las cosas se aclararon, sintió que todo dio vueltas, arriba ya no era arriba, abajo nunca estuvo abajo. Se paró rápidamente y miro hacia delante, la escalera nunca estuvo mirando hacia arriba, si no que se encontraba horizontal, nunca subió, nunca fue ese su camino.

Desalentada y sorprendida por su descubrimiento, no sabía que hacer. Todo lo avanzado era sin sentido. ¡Que tremenda sorpresa! ¿Cómo no darme cuenta que éste no era mi camino? ¿Por qué olvidé mi sueño? Me convertí en una máquina que olvidó sus sentimientos y corazón. De pronto, aquel brillo que se encontraba en el principio avanzó rápidamente hacia la mujer, mientras más cerca se encontraba más claro estaba todo, la luz era gigante. Al estar aquel brillo intenso y la mujer frente a frente, hubo gran destello y la luz entró a su corazón. Ahora todo tenía sentido, aquella escalera nunca fue un camino y no debía buscar otras escaleras para seguir avanzando, existían los caminos que la llevarían hacia el sentido de la vida, de su vida.



Con amor para mi madre, 2007.

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