Con esto podría decir que el príncipe azul tiene mucho menos posibilidad de ser real, si partimos del supuesto que dicho color es una variación de otro, visualmente hablando.
Entonces, la creencia mítica del principe azul, es determinada por una realidad que es ilusiora, impuesta y poco creíble. Y no es tan secillo determinar como con el verde, cuál es su inicio.
Otra razón más para desconfiar de todos aquellos que dicen serlo, para desconfiar en quién se siente capaz de enamorar a cualquiera.
En conclusión, el amor existe y de una forma tan ilusoria como el azul.
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