Son pocos momentos felices
como ayer que fue
Hace 24 años atrás fuí papá
sentí la mano de dios tras de mí
Sale un ser hermoso de otro
como hijos de un mundo dichoso
Magia divina reflejada en carne
rosada y jugosa carne rosada
Con los ojos cerrados la piel arrugada
mas bien sellados pa'no ver
Al grito tras la agresión del doc
el llanto pausado q callé yo
Con un chis chis escuchado anterior
grande fue el encanto por la reacción
Maravillado quedé instantes iluminado
era partícipe de la creación
De aquél momento hermoso
al que hoy ha pasado vida
Más el sentimiento original
nunca podrá ser otro
Divinidad más allá del ser
humildad de ser testigo de vida
Miguel Oyaneder A.