Estar en un momento aburrido, triste, complicado o cualquier situación en la que no queremos estar, pero de pronto aparece, surge, "se cruza" algo o alguien, o pasa algo inesperado que quiebra el momento cambiándolo radicalmente, con una situación ridícula, sin sentido y que hasta ese momento pensabas que solo pasaban en las películas que no tienen mucho sentido y que te hacen reir.
Esos son los regalos de la vida, situaciones ridículas que surgen en momentos inesperados y que te generan risa.
Hoy tuve muchos regalos de la vida en poco rato, llegué a mi casa después de haber ido a la universidad y mi viejo me manda un mensaje diciendo "te mandé 6 lucas para tu pendrive", así que salí con mi hermano al supermercado y en el camino empezaron los regalos de la vida.
1. Llegamos al semáforo y había un mimo, pero que realmente no hacía pantomima, sino que solo limpiaba los parabrisas de los autos ¿para que pintarse de mimo? para darle un plus (plas).
2. Entramos al supermercado y un auto estaba saliendo de su lugar de estacionamiento, en eso se acercó una señora que venía saliendo del supermercado, guardó las bolsas en su auto y caminó hacia el auto que estaba saliendo con mucha dificultad y empezó a ayudarlo a salir con señas, tal cual lo hacen los tipos que trabajan en "cuidar autos". Terminó su labor y volvió a entrar al supermercado ¿será su trabajo de medio tiempo?
3. Entramos al super y como ya estábamos chispines, con la "risa a flor de piel", veíamos a cualquier persona y nos reíamos... ya la estupidez se había apoderado de nosotros. Y en eso está el inspector Gadget hablando con el guardia. Un señor vestido de café, con un abrigo corto y un gorro café de cuero, una cara extraña y una mirada "especial". Fue inevitable cantar la canción de el dibujo animado.
4. Llegué al "sector" de tecnología, veo a la mujer que atendía y estaba muy complicada atendiendo a una señora que quería comprar el mismo pendrive que yo, así que aproveché y me acerqué y le dije que quería llevar ese mismo pendrive, nada más. Hizo como que no escuchaba, siguió en lo suyo. Se le caían las cosas, no sabían donde estaban las llaves... era una versión femenina y étnica de Mr. Bean.
5. Esperando a la vendedora del siglo nos pusimos a mirar a los televisores que vendían, estaban dando videos de los '90, moulin rouge. Ese clásico video de las minas solistas que se visten en el ambiente de moulin rouge... sexys. Y ahí junto a nosotros estaba un hombre de 50 años aproximadamente mirando el video, anonadado con los cuerpos, caras, gestos y todo lo que el video mostraba. Él con su carro bien firme y sin poder moverse de ahí. Nosotros nos reímos, pero eso no fue suficiente para sacarlo del climax.
6. Volví a acercarme a la vendedora y ahora estaba atendiendo a una pareja que estaba comprando una cámara, querían la más cara. No tenían idea de lo que realmente querían, pero si era cara de seguro era la mejor. La mujer de la pareja se acercó a nosotros, se puso entre nosotros y sin darnos cuenta ràpidamente nos alejamos de ella. Olía mal, realmente mal... y al darnos cuenta de nuestro atlético movimiento al alejarnos de ella nos volvimos a reir.
Al fin me atendieron, me vendieron el pendrive. Se le cayó al piso, casi me da cambio (y le había pagado con tarjeta), realmente esa mujer no tenía idea de lo que estaba haciendo.
Bueno y así fue mi día de regalos de la vida...
Esos son los regalos de la vida, situaciones ridículas que surgen en momentos inesperados y que te generan risa.
Hoy tuve muchos regalos de la vida en poco rato, llegué a mi casa después de haber ido a la universidad y mi viejo me manda un mensaje diciendo "te mandé 6 lucas para tu pendrive", así que salí con mi hermano al supermercado y en el camino empezaron los regalos de la vida.
1. Llegamos al semáforo y había un mimo, pero que realmente no hacía pantomima, sino que solo limpiaba los parabrisas de los autos ¿para que pintarse de mimo? para darle un plus (plas).
2. Entramos al supermercado y un auto estaba saliendo de su lugar de estacionamiento, en eso se acercó una señora que venía saliendo del supermercado, guardó las bolsas en su auto y caminó hacia el auto que estaba saliendo con mucha dificultad y empezó a ayudarlo a salir con señas, tal cual lo hacen los tipos que trabajan en "cuidar autos". Terminó su labor y volvió a entrar al supermercado ¿será su trabajo de medio tiempo?
3. Entramos al super y como ya estábamos chispines, con la "risa a flor de piel", veíamos a cualquier persona y nos reíamos... ya la estupidez se había apoderado de nosotros. Y en eso está el inspector Gadget hablando con el guardia. Un señor vestido de café, con un abrigo corto y un gorro café de cuero, una cara extraña y una mirada "especial". Fue inevitable cantar la canción de el dibujo animado.
4. Llegué al "sector" de tecnología, veo a la mujer que atendía y estaba muy complicada atendiendo a una señora que quería comprar el mismo pendrive que yo, así que aproveché y me acerqué y le dije que quería llevar ese mismo pendrive, nada más. Hizo como que no escuchaba, siguió en lo suyo. Se le caían las cosas, no sabían donde estaban las llaves... era una versión femenina y étnica de Mr. Bean.
5. Esperando a la vendedora del siglo nos pusimos a mirar a los televisores que vendían, estaban dando videos de los '90, moulin rouge. Ese clásico video de las minas solistas que se visten en el ambiente de moulin rouge... sexys. Y ahí junto a nosotros estaba un hombre de 50 años aproximadamente mirando el video, anonadado con los cuerpos, caras, gestos y todo lo que el video mostraba. Él con su carro bien firme y sin poder moverse de ahí. Nosotros nos reímos, pero eso no fue suficiente para sacarlo del climax.
6. Volví a acercarme a la vendedora y ahora estaba atendiendo a una pareja que estaba comprando una cámara, querían la más cara. No tenían idea de lo que realmente querían, pero si era cara de seguro era la mejor. La mujer de la pareja se acercó a nosotros, se puso entre nosotros y sin darnos cuenta ràpidamente nos alejamos de ella. Olía mal, realmente mal... y al darnos cuenta de nuestro atlético movimiento al alejarnos de ella nos volvimos a reir.
Al fin me atendieron, me vendieron el pendrive. Se le cayó al piso, casi me da cambio (y le había pagado con tarjeta), realmente esa mujer no tenía idea de lo que estaba haciendo.
Bueno y así fue mi día de regalos de la vida...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario